jueves, 3 de mayo de 2012

C'est la vie.

Una mano en la espalda 
que susurra FUERZA.
Y no importa cuantas cadenas
me atrapan a la rutina,
las veces que me oculte 
bajo un manto de impaciencia.

Ella pisa el reloj,
rompe el cristal que lo gobierna
y me enseña que las agujas
también pueden dejar de girar
mientras la vida sigue.
Y sigue con ella, junto a ella,
junto a esos ojos
que rebosan inquietud y esperanza,
mezclada con la perspicacia
que la conforman 
como un ser inigualable.

Y no sé explicar
como el momento y el lugar
se dispusieron,
tuve que encontrar un reflejo
de todo lo que soy y no soy, 
para que cada mañana 
agradezca ser yo misma
y sonría por lo que ella es, 
lo que somos siendo dos.

Intenso el camino
verde como su mirada,
que me empuja a seguir 
aprendiendo de ella,
luchando por demostrar
que nos queda todo el tiempo
que queramos regalarnos
para convertirlo en arte,
lágrimas y recuerdos.

Orgullo y Miradas.
Alegría y Amistad.

ELLA. CLAUDIA. 

GRACIAS.






P.D. Te quiero. Te lo digo poco, pero lo pienso mucho.