En este mundo plagado de conciencias vacías, de presumible progresismo, de valores sin valor y de robótica presencia, la lucha se ha convertido en poco más que los últimos estertores de un sistema sin alma que tarde o temprano tenía que caer. Y no me engaño al pensar que una sociedad carente de moral tan sólo puede rellenarse con egoísmo, impaciencia y deslealtad. ¿Quien va a salvarnos ahora que nuestra autodestrucción es más que evidente? Para recuperar algo que creemos nuestro, deberemos empezar por merecerlo. Y esta solución me es imposible de asumir en esta espiral desencaminada de la que somos creadores. Olvida lo que conoces, borra los sentimientos de insensibilidad, y renace. Si no eres capaz de asumirlo, es que quizás no haya lugar para ti en ninguna otra parte
No hay comentarios:
Publicar un comentario