Vienes y te escondes,
como gato en el alféizar
de la ventana del desencuentro.
Te busco y no te huelo,
no estás en mi piel,
ni en la sonrisa despreocupada
de saber que vuelves una vez más
a alegrarme el alma.
Pero ¿donde te ocultas
ladrona de esperanzas?
Vuelve, Primavera.
Limpia la tristeza
que el invierno
dejó a su paso.
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