El día empezó extrañamente somnoliento,
transcurrió entre vigas cementadas
en rutinas que arrastrar continuamente.
Levanta, recorre el camino.
De sobra sabes que al final
volverás al lugar donde empezó todo,
donde todos los días amanecen y mueren.
A veces consuelo, a veces castigo,
pero siempre destino.

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